ACUERDO IRAN/ARGENTINA – CASO AMIA.-

Los vicios que presenta el  memorándum de entendimiento suscripto entre los gobiernos de la República Argentina y de la República Islámica de Irán han generado una muy profunda controversia en el seno de la sociedad argentina.-

El atentado cometido en 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina, que había sido precedido en 1992 por otro semejante contra la Embajada de Israel en nuestro país, si bien dirigido contra la comunidad argentina como un todo, despertó siniestros ecos entre los integrantes de la colectividad judía y ante los avatares de una frustrante investigación en el mejor de los casos inconclusa, se convirtió en un influyente trazo de la identidad judía en la República Argentina.-

OJDI pretende promover la vinculación sana entre judíos y fieles de otras comunidades de fe.- Para ello, resulta imprescindible exponer aquellos rasgos de espiritualidad con que cada uno de sus integrantes se define a sí mismo.-

A través de la selección de artículos aparecidos en la prensa que reflejan adecuadamente el estado de ánimo prevaleciente en extendidas áreas de la comunidad argentina y en la aplastante mayoría de los judíos, intentamos presentar uno de estos rasgos.- No es una consideración menor que más del ochenta por ciento (80%) de los judíos de nuestro país se opone al memorandum.-

 

31.01.13 Diario La Nacion – Carta de lectores

DECLINAR LA SOBERANÍA
La Organización Judía para el Diálogo Interconfesional expresa su más enérgica protesta por la concertación de un “memorándum de entendimiento” entre nuestro país y la República Islámica de Irán referido a la investigación en desarrollo respecto del atentado sufrido por la AMIA el 18 de julio de 1994. El acuerdo, que establece la formación de una “Comisión de la Verdad” implica la desautorización de todo lo actuado por la justicia argentina. Las diligencias que llevará a cabo son limitadas en su alcance y quedan sujetas a la buena voluntad de las partes, al no establecerse plazos para su constitución ni para que ésta se expida. A ello se suma que su dictamen no será ni podría ser vinculante.

Coincidimos en que los conflictos internacionales deben ser resueltos mediante el diálogo. Pero en este caso no hay un conflicto internacional. La única situación conflictiva tiene su origen en que Irán no ha actuado en forma alguna para obtener que los imputados iraníes se presenten en la causa criminal. Su negativa pone en evidencia su desdén por la justicia argentina, así como por las reglas internacionales de cooperación jurídica en la resolución de causas criminales.

Lamentamos profundamente que la Argentina haya declinado su soberanía y, después de 19 años, por intereses que no llegamos a comprender, haya en la práctica determinado el cese de la investigación de la muerte de 85 personas.

Mario Burman
 – Presidente

Jaime Kopec
 – Prosecretario

Organización Judía para el Diálogo Interconfesional

 

Compartimos una serie artículos de interés referidos al tema:

Con los  judíos argentinos en el Día del Holocausto – Natán Lerner

 Aunque mis instintos profesionales me empujan a desnudar el  convenio argentino-iranio para mostrar su invalidez jurídica, opto por dejar de lado este aspecto, crucial como es. No solo porque muchos lo harán, sino porque toda tecnicidad cede en importancia al  peso moral de la injuria inferida a la verdad  y a la justicia, al peso político de un acto grave en la constelación internacional actual, y al peso emocional de un insulto a la Judería que sobrevivió al Holocausto, desde luego, en primer término, a los judíos argentinos.

No hace falta ser jurista para comprender lo absurdo de la situación: un país soberano, dos décadas después de la comisión de un delito contra la humanidad,  en su territorio, delito por el que su justicia responsabiliza a  agentes extranjeros identificados y denunciados a los órganos de aplicación interestatales, firma, con el Estado que tiene autoridad sobre esos agentes, un convenio que obviamente dejara sin efecto o, por lo menos, postergara sine die, la continuación de los procedimientos punitivos. Como lo señalara  “La Nación” de Buenos Aires anteayer, las víctimas del atentado, sus familiares y toda la sociedad argentina “han sido burlados una vez más”. Es de esperar que el Congreso argentino, que debe confirmar el convenio, logre reparar el daño causado a la verdad  y a la justicia, negándole su aprobación.

El gobierno argentino ha desubicado al país de su lugar natural en la constelación internacional. La inmensa mayoría de la comunidad internacional, y en gran medida toda esa comunidad, está enfrentada con el actual régimen de Irán, empeñado en hacerse de poderío militar y atómico a la vez que utiliza una retórica y aplica una política inaceptables para las sociedades democráticas y liberales. En ese enfrentamiento, el principal, y virtualmente único aliado de Irán es el régimen venezolano de Chavez. Sostienen las malas lenguas que el gobierno argentino se ha alineado virtualmente con ese régimen,  precisamente en momentos en que surgen fuertes dudas acerca del futuro del mismo. La sospecha de que la identificación de Chavez con Teherán, y, según algunos, su mediación entre el gobierno de Irán y el de Buenos Aires, han sido fuertemente instrumentales en la concertación del convenio firmado en Etiopia no parece ser fruto de la imaginación.

Pero es el peso emocional de este acto político expresado en un acuerdo jurídico lo que parece esencial. Firmar este acuerdo, precisamente en el Día Internacional del Holocausto, así designado por las Naciones Unidas por unanimidad, es un insulto a todos los judíos del mundo. Todos los judíos del mundo son sobrevivientes del Holocausto. Los que no han perecido en el mismo sobreviven porque el genocida no tuvo poder suficiente, por razones geográficas, políticas y militares, para hacerles correr la misma suerte que aniquilo a seis millones de judíos en Europa. La Argentina, que acogió a una cantidad de sobrevivientes del genocidio, y salvo la vida de los judíos europeos que consiguieron llegar a ella antes del nazismo – entre estos últimos mi familia – y señalo este año,  como en años anteriores, el Día Internacional del Holocausto con ceremonias alusivas, no puede ignorar la gravedad del acto de asociarse, en ese mismo día, con el portavoz más burdo de los negadores de la realidad y  alcances del Holocausto. Esta es quizás la dimensión mas dramática del error cometido por el gobierno argentino.

Los judíos del mundo entero son solidarios, en esta hora penosa, con los judíos argentinos. Han sido todos afrentados por esta inconsulta abdicación del derecho de la

Republica Argentina de reprimir un horrible crimen cometido en su territorio, no solo contra su comunidad judía sino contra el país todo.

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